600 personas asaltan el Ajuntament de Ciutadella en defensa de Es Pins
Autor: Ultima Hora Menorca (D. MARQUÈS)
Data: 30-05-2008
Enllaç: http://www.ultimahora.es/menorca/segunda-me.dba?-1+2013+436061
«L'Ajuntament ja ha començat la destrossa». Miles de mensajes como éste incitaron a la rebelión popular y ésta se hizo presente anoche como nunca antes ha ocurrido en Ciutadella.
Más de 600 personas asaltaron literalmente el consistorio. Procedentes de la Plaça des Pins, donde se habían manifestado, marcharon hasta el Ajuntament y, entre algún lanzamiento de huevos y bocadillos y gritos más unánimes de «dimisión», 300 de ellos irrumpieron en el Salón Gótico mientras se celebraba la Junta Municipal de Sant Joan.
Ironías del destino, la del portero fue la única resistencia que tuvo que vencer la avalancha que, encabezada por un nutrido grupo de menores, se adueñó de la histórica sala municipal.
El reciente traslado de la Policía Local a la nueva Comisaría que, precisamente, hoy se inaugura jugó una mala pasada al alcalde y la concejal Antònia Salord, quienes tardaron casi diez minutos en recibir el auxilio presencial de los primeros agentes.
Primero llegaron los que cubren el distrito norte y, paulatinamente, el resto de agentes de servicio, incluidos los turísticos. El inusual asalto a las dependencias municipales obligó a movilizarse a diez policías locales y cinco nacionales, incluidos los respectivos inspectores Ignasi Camps y Antonio Prado, ambos vestidos de paisano.
El cordón policial separó a los concejales de los chillones manifestantes hasta que, garantizada la seguridad, Antònia Salord se avino a conversar con los asistentes. Sentado en su silla y escoltado por el oficial de guardia, el alcalde no dirigió palabra alguna al gentío. No será por los requerimientos y las proclamas- «Brondo, capullo, destruye el jardín tuyo»- que le dedicaron. «Este hombre parece de cera».
Salord tomó el micrófono y requirió la presencia de la ex concejal Joana Triay como interlocutora. Ella había solicitado, en nombre de todos los vecinos, el preceptivo permiso de la Delegación del Gobierno para celebrar la concentración reivindicativa de Es Pins. Pero la marcha «espontánea» se desvió al Ajuntament y ahí, pese a los denodados esfuerzos de políticos y promotores del acto, la cosa se fue de las manos.
La primera interlocutora que accedió a hablar con Salord fue la joven Anna Fillol, de 15 años, quien reprochó a la concejal que el Ajuntament «no pida permiso a los ciudadanos» para proyectar el parking en Es Pins. «¿Tenéis claro que cada cuatro años hay elecciones?», le replicó la edil. «Esto lo ha convocado el pueblo», gritó otra de las muchachas. «¿Pero conocéis el proyecto? Si sólo hemos expuesto una idea que, veremos, si es viable», explicó Salord a todos quienes quisieran escucharla.
Tras media hora de vociferante discusión, volvieron a escena el ex concejal Luis Camarero y Josep Sureda que, preocupado por el cariz que adquiría la protesta y deseoso de no «politizarla», alentó al gentío a abandonar la sala.
Lo mismo hizo abajo con el centenar largo de manifestantes que seguían vociferando proclamas bajo los soportales del Ajuntament. Una barrera policial les impedía el acceso a la planta superior para que se adhirieran a sus compañeros de protesta.
Para entonces, la Policía Local ya andaba 'fichando' a varios de los asistentes. Entre otros, los agentes requirieron la identificación a Sureda y a la presidenta de la junta vecinal del sector B-8, Adela Castro.
A las diez y cuarto, dos horas después de la concentración, ya no había rastro de los manifestantes. Así, el alcalde y los restantes miembros de la Junta de Sant Joan pudieron abandonar el consistorio sin dificultades.
La movilización se había iniciado poco antes de las ocho cuando, congregados por SMS e internet, fueron afluyendo centenares de personas, dispuestas en torno a la fuente que, desde unas horas antes, había perdido la parte superior del surtidor.
Este elemento fue el altar sobre el que se depositaron algunas pancartas, mientras otras eran sostenidas y proclamados sus alegatos a los cuatro vientos. Entre aplausos, la arquitecto Carmela Sánchez leyó un manifiesto en el que advierte al Ajuntament de la «pérdida irreparable» que puede suponer acabar con los 131 pinos de la plaza. «Ser sensibles con esta reivindicación constituiría un buen ejemplo de gestión y buen hacer», arguyó.
El lunes espera otra guerra. Advertidos del inicio de las prospecciones geológicas que deben determinar la viabilidad del parking de Es Pins, los convocantes citaron a la muchedumbre para las nueve de la mañana. Si el trabajo lo permite, el inicio de semana promete ser también movidito en la polémica plaza.
Tal como habían hecho el día anterior, cuando con motivo de un reportaje de televisión se congregaron en la plaza centenar y medio de personas, los promotores convocaron ayer la manifestación «espontánea» vía e:mail y mediante la remisión de mensajes SMS como éste por teléfono móvil. Desde el mediodía y hasta la tarde, se colgaron también carteles y pancartas que invitaban a sumarse a la protesta.
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